El Jefe de Gabinete, en otro de sus sorprendentes y disparatados razonamientos, describió la ocupación del predio de Villa Soldati como una manifestación, aprovechando la ocasión para acusar, nuevamente, al Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri.
En una entrevista radial, haciendo gala de su perorata, manifestó que no ha visto “ningún juez que se haya expresado de que aquí haya un delito”, por lo cual –razonó- “si no hay ningún juez ni ningún fiscal que esté imputándoles un delito a los ocupantes, significa que no hay delito”, zanjando así, a su entender, la cuestión que desde hace más de una semana mantiene en vilo a buena parte de los vecinos de la ciudad sin que aún exista una salida legal, ni mucho menos política, para llevar a cabo el desalojo del asentamiento en el parque Indoamericano.
Bajo su particular visión, el Jefe de Gabinete sostuvo que el asentamiento es “una manifestación y hay que encontrar una salida… los propios ocupantes reconocen que la toma está mal y que pretenden irse cuanto antes, cuando tengan algún gesto”. Acusando al Jefe de Gobierno de la ciudad, en referencia a sus dichos de campaña y las promesas que no cumplió acerca de un plan de viviendas, manifestó que “la gente le está pasando la factura, mientras lo único que escuchamos de Macri es que quiere reprimir.”
Se equivoca el Jefe de Gabinete al decir que no hay delito si ningún juez o fiscal se expresa sobre el asunto, que lo han hecho por cierto cuando se ordenó, entre tantas idas y venidas, el desalojo del predio por parte de la fuerza pública. La usurpación de bienes inmuebles está contemplada el Artículo 181 del Código Penal, aún en el grado de tentativa, con los agregados de la Ley 24.454. El delito queda demostrado así en la existencia de la ocupación, previa invasión, contenida en derechos reales que se manifiestan por la mera posesión, en este caso por el asentamiento clandestino dentro del predio público. También configuran delito las amenazas de los ocupantes, según los dichos de sus voceros, al anunciar que no se irán mientras las autoridades no le otorguen lo que quieren, concretando así la usurpación.
A decir verdad, muchos argentinos estamos un tanto hastiados del “relato” que funcionarios del Gobierno Nacional quieren imponer, cambiando la realidad del pasado y del presente a su antojo. El tema de esta colosal ocupación motivada vaya a saber por quién, y que está dando lugar a otros intentos no menos graves en distintos predios públicos y privados, sorprende tanto por la postura y liviandad de los máximos referentes del Poder Ejecutivo Nacional como por la incapacidad de Macri y sus funcionarios para resolver la cuestión. Lo único cierto es la preocupación de los vecinos y el cariz que va tomando, más allá de las pérdidas de cuatro vidas, al augurar un alboroto social de consecuencias imprevisibles.

